La charla del creador · La fortuna no es suerte | Market Fortune
David May Anaya en tarima
La charla del creador

La fortuna
no es suerte.

Sesenta a setenta y cinco minutos sobre cómo se decide cuando el mercado se cae. La sala no escucha: decide, negocia y lanza el dado.

La dicta David May Anaya. Se contrata sola o junto con la velada.

Lo que pasa en la sala

Nadie sale con apuntes.
Salen con una decisión tomada.

01

Se decide con reloj

Preguntas reales de dinero, treinta segundos cada una. No hay tiempo de consultar con nadie, que es exactamente el punto.

02

Se negocia por parejas

Dos personas, una mesa, reglas distintas para cada lado. Lo que uno sabe, el otro no. Así es afuera.

03

Se lanza el dado

Cuatro caras a favor de seis. La sala descubre en vivo que la mitad del resultado nunca fue suya, y que la otra mitad sí.

Lo que se llevan

No se escucha. Se juega.

  • Por qué la misma palabra nombra la suerte y la riqueza, y qué se juega en esa confusión.
  • Las reglas que se cumplen afuera con una obediencia que da miedo.
  • Cómo distinguir una mala racha de una mala decisión, que no es lo mismo y se paga distinto.
  • Tres preguntas para el lunes por la mañana, antes de abrir el correo.
Las cartas sobre la mesa
David May Anaya
Quién la dicta

El riesgo no lo estudió.
Lo pagó.

David May Anaya emprende desde 2008 e invierte desde 2016, y hoy sigue operando renta variable, spot, futuros y criptomonedas. Ha llevado dos marcas a alcance nacional y dirigió una organización comercial de 1.500 personas dentro de una multinacional.

Ha hablado en tarimas de toda Colombia y en el Centro de Convenciones Atlapa, en Panamá. Escribe sobre cómo decide la gente y construye los simuladores que lo miden. Es el creador de Market Fortune.

2008Emprendiendo
2016Invirtiendo
1.500Personas dirigidas
65.004Partidas medidas
La tarifa

Por sesión, no por persona.

3.750USD

Una experiencia con cartas en la mesa: la sala decide, negocia y tira el dado mientras David conduce.

Cuesta lo mismo con cuarenta personas que con cuatrocientas: lo que se contrata es el día. Se agenda con seis semanas de anticipación.

Siguiente paso

Cuéntenos qué sala quiere mover.

Una llamada de quince minutos alcanza para saber si esta charla es la que su evento necesita.

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