El dinero se pierde por malas decisiones, incluso cuando sabías qué hacer.
Empezó con una pregunta incómoda.
Si para ser libres hay que aprender a invertir, ¿por qué en los colegios y las universidades no nos enseñan eso?
David May Anaya · fundador
Antes de Market Fortune, hubo otra mesa.
La de mi abuela y sus amigas. Cartas en la mano, piña colada en la mesa y un respeto sagrado por el juego. Ahí aprendí que una buena mesa une generaciones, enseña sin sermones y se recuerda toda la vida.
Fotos reales del archivo familiar.
No es teoría. Es lo que me tocó vivir.
No aprendí de riesgo en un aula. Lo aprendí pagándolo: colapsos de mercado, liquidaciones en apalancado, rug pulls, estafas, traiciones de gente cercana y una pandemia que cambió el mundo de golpe. Cada golpe costó plata, tiempo o confianza. Ninguno venía en un libro.
Todos creemos que esas cosas nunca nos pasarán. Hasta que nos pasan.
Diez años enseñando me dejaron una cosa clara: nadie corrige una decisión porque se la expliquen. La corrige cuando la toma, se equivoca y lo ve en la cara del de al lado.
En los medios Revista Metro: «David May Anaya, un innovador 4.0» → En los medios El Bolivarense: «Cartagenero lanza el primer juego de mesa de negocios creado en la ciudad» →
Ninguna carta es un invento.
Cada carta viene de una decisión que el mercado cobró. Industrias en auge, alianzas, el Colapso que llega sin avisar: no son adornos, son patrones reales convertidos en mecánica.
Probado y ajustado durante 27 meses con gente de distintas edades, lugares y culturas.

O sigue leyendo: la historia de los 183 que confiaron primero.
183 personas lo hicieron real antes de que existiera.
Entre marzo y mayo de 2026, 183 cofundadores de 11 países compraron antes de que existiera el primer ejemplar. No compraron un juego: compraron la idea. Van primeros en el despacho de diciembre.
Las palabras del fundador
El dinero pone a prueba el carácter antes que el talento.
No controlas el mercado. Controlas cuánto arriesgas y cuándo sales. Eso es lo que la mesa mide.
Si estás aquí, ya empezaste. Ahora decide.
David May Anaya